jueves, 19 de mayo de 2011

Presentación

Hace poco que Barcia regresó de Galicia. Volvió 10 días más tarde de lo previsto. Durante esos 10 días, estuvo ingresado en un hospital de Monforte y pasó por varios diagnósticos, algunos bastantes preocupantes. Desde aquí, desde Madrid, estuvimos como pudimos pendientes y expectantes, preocupados por un amigo se quedó más tiempo del debido en la Ribera Sacra.

Afortunadamente ya está de vuelta, esperando en la sanidad madrileña, pero de vuelta. Ya se ha dado algún paseo por la Puerta del Sol. El próximo Jueves 26 presentará la Herradura. Como anticipo, un regalo: la contraportada.

A los caballos les ponen herraduras para evitar que desgasten demasiado rápido sus pezuñas... y evitarles así dolor de pies. A algunos gitanos y otros desheredados de Madrid les pusieron también una herradura. Por encima, por debajo y también por fuera.
Una Herradura que es un edificio, un tablao, un teatro de protección social.
Pero a estos caballos de dos patas les siguen doliendo las pezuñas. De tirar del carro. O quién sabe... quizás sea de tanto bailar. De tanto bailarle a la vida con ritmos de rebelión, de desafío sordo y cotidiano al reloj de las horas del trabajo para la reproducción del capital.
La herradura son relatos, imágenes, susurros. Los palos del flamenco serán aquí el compás de un cante a la existencia de esas divergencias cotidianas... Un cante lleno de convicción y ligereza, porque tanto la herida como la firme resolución a la no renuncia están ya muy dentro... y porque fuera la muerte acecha...

Presentación: 26 de mayo a las 19’00 en la Parroquia San Carlos Borromeo (la iglesia roja), en C/ Peironcely, 2, en Entrevías.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Sol

Días y noches de acampada:

El silencio ante la injusticia resulta a la histoia de la humanidad lo que la oscuridad al día. Preparémonos pues para la necesaria era de las luciérnagas. Los días, todos los días, son el territorio propicio para escupir luz a quienes vomitan muerte. Hoy, como ayer y mañana, seguiremos sintiéndonos gitanos en el filo de su persecución: jondos de horizonte inabarcable, y también burlones y pícaros en el mandato vital de su supervivencia nómada en un Occidente jodidamente, terriblemente sedentario.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Los palos

La Herradura, como el flamenco, se estructura en palos; palos que, a veces, son reveses que la vida entrega y que otras, más generosas, son sonrisas sabor limón. Como si de escuchar al Camarón se tratará, que rumbea en un disco reencarnado, un cante jondo, que sabe a pena y gloria, a llanto alegre y a vida entera. Una Herradura que es muchas, profunda en las minas, gallega farruca, de vuelta de las Américas o de camino al Egipto, con el Camarón y los Faraones, que se me revolucionan.

 Granaína.

La Granaína, también conocida como Fandango de Granada, es un estilo que maduró en una sencillez que sin duda influyó en su popularidad. Vibrante y recio, sin ambages ni excesivos matices. Hermosura sencilla que cuenta pequeñas historias de las que en realidad está compuesto el mundo.

La música

Leí La Herradura por primera vez hace unos años, no recuerdo cuántos. Sí recuerdo que iba en el autobús y que, tras la primera historia, decidí que no era un buen sitio para un libro como aquel.  Leí las historias, a compás, de a poquitos, para disfrutar bien su sabor, que se me antoja amargo con un regustillo dulce al final, o en medio, o quizá al principio, no sé. Era flamenco pero podía ser cualquier música:

 Y aunque nadie lo crea, no sé por qué, pero lo sé. Sé que algún día todas las Herraduras comenzarán a vibrar, repletas de ecos flamencos, de blues, de tangos, de fados o jazz. En ese momento, todo lo que ahora está arriba terminará en el lodazal del que nunca tendría que haber nacido, y un caballo, el caballito negro de rojos reflejos, aullará un relincho y pronunciará la primera y última nota musical.

La esencia de La Herradura

¿Escucháis los caballos de roja silueta ardiendo el cielo? ¿Los sentís galopando por vuestras venas? Quizá no. Quizá yo tampoco. A lo peor ya no seamos capaces de ver más que a través de nuestras pupilas transformadas en relojes de arena, desde los cuales se nos agota el tiempo de los sentimientos y las pasiones.

Bienvenidos al blog de La Herradura. Un blog, un homenaje hecho de bits. Hecho de bits y, sin embargo, qué cosa, un homenaje a un libro hecho de flamenco tocao sin amplificar, un libro ilustrado a trazos, un libro escrito con ritmo puro de mano nerviosa, un libro sobre gente de verdad, que es algo más que ser de carne y hueso. Un homenaje, también, porqué no decirlo, a un autor de mirada de mar, un autor que traza fino y traza duro, un autor que ríe y llora como el flamenco, un amigo que jamás ha perdido la curiosidad y la aventura de un niño.

En los próximos meses, recorreremos La Herradura, un edificio social situado en la periferia de Madrid, a través de los textos de La Herradura, un libro que trata de un edificio social situado en la  periferia de Madrid. ¿Pero trata de eso? Trata de muchas cosas.

Los textos, como el primero, que encontréis en cursiva son extractos de La Herradura, el libro de J.V Barcia Magaz, ilustrado por Víctor Escandell y editado por La Oveja Roja.