Y aunque nadie lo crea, no sé por qué, pero lo sé. Sé que algún día todas las Herraduras comenzarán a vibrar, repletas de ecos flamencos, de blues, de tangos, de fados o jazz. En ese momento, todo lo que ahora está arriba terminará en el lodazal del que nunca tendría que haber nacido, y un caballo, el caballito negro de rojos reflejos, aullará un relincho y pronunciará la primera y última nota musical.
miércoles, 23 de marzo de 2011
La música
Leí La Herradura por primera vez hace unos años, no recuerdo cuántos. Sí recuerdo que iba en el autobús y que, tras la primera historia, decidí que no era un buen sitio para un libro como aquel. Leí las historias, a compás, de a poquitos, para disfrutar bien su sabor, que se me antoja amargo con un regustillo dulce al final, o en medio, o quizá al principio, no sé. Era flamenco pero podía ser cualquier música:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario