Hace poco que Barcia regresó de Galicia. Volvió 10 días más tarde de lo previsto. Durante esos 10 días, estuvo ingresado en un hospital de Monforte y pasó por varios diagnósticos, algunos bastantes preocupantes. Desde aquí, desde Madrid, estuvimos como pudimos pendientes y expectantes, preocupados por un amigo se quedó más tiempo del debido en la Ribera Sacra.
Afortunadamente ya está de vuelta, esperando en la sanidad madrileña, pero de vuelta. Ya se ha dado algún paseo por la Puerta del Sol. El próximo Jueves 26 presentará la Herradura. Como anticipo, un regalo: la contraportada.
A los caballos les ponen herraduras para evitar que desgasten demasiado rápido sus pezuñas... y evitarles así dolor de pies. A algunos gitanos y otros desheredados de Madrid les pusieron también una herradura. Por encima, por debajo y también por fuera.
Una Herradura que es un edificio, un tablao, un teatro de protección social.
Pero a estos caballos de dos patas les siguen doliendo las pezuñas. De tirar del carro. O quién sabe... quizás sea de tanto bailar. De tanto bailarle a la vida con ritmos de rebelión, de desafío sordo y cotidiano al reloj de las horas del trabajo para la reproducción del capital.
La herradura son relatos, imágenes, susurros. Los palos del flamenco serán aquí el compás de un cante a la existencia de esas divergencias cotidianas... Un cante lleno de convicción y ligereza, porque tanto la herida como la firme resolución a la no renuncia están ya muy dentro... y porque fuera la muerte acecha...
Presentación: 26 de mayo a las 19’00 en la Parroquia San Carlos Borromeo (la iglesia roja), en C/ Peironcely, 2, en Entrevías.
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